El jardín secreto

Lo había descubierto por casualidad. Caminaba sin rumbo, dejándose llevar como una hoja al viento. De repente la vio, una pequeña cancela de hierro, antigua y oxidada medio escondida entre dos centenarios edificios. Sintió que algo la llamaba y casi como un sueño abrió la reja. Se sintió como transportada a otro mundo, un mundo de ensueño al descubrir el más maravilloso de los jardines.

Flores de una belleza increíble crecían por doquier, perfumando el aire con mil aromas deliciosos. Y en el centro, una mimosa en flor, majestuosa. Se sentó en un banco de piedra, junto a ella y cerró los ojos. Entonces recordó quién era… una pequeña hada perdida regresando a su hogar.

María Victoria Tevar

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2 respuestas a El jardín secreto

  1. Nicolás dijo:

    Trâis bien! ¡Enhorabuena!

    Es magnífico, ¡es maravilloso y encantador a los sentidos! Sí que es enternecedor (últimamente se te está dando bien ese aspecto narrativo).

    ¡Felicitaciones, Vick! ¡Congratulaciones!

    Y a seguir destejiendo pequeños sueños, que tan bien nos hacen y que tan necesarios son, ¿eh?

    ¡Elen síla lumenn omentielvo!

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